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	<link>https://indirecte.larepublica.cat/pedro-i-altamirano/</link>
	<title>Blog Pedro I. Altamirano</title>
	<pubDate>Mon, 22 Apr 2019 18:29:00 +0200</pubDate>
	<language>ca</language>
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		<title><![CDATA[Fusilemos al Puigdemont]]></title>
		<link>https://indirecte.larepublica.cat/pedro-i-altamirano/blog/19594/fusilemos-al-puigdemont</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Apr 2019 18:29:00 +0200</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Pedro I. Altamirano]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Reunidos en un despacho o alguna taberna del pueblo de Coripe (Sevilla), ríen, se lo pasan bien todos los años decidiendo a quién llevan al paredón y les pegan unos cuantos tiros de forma literal, al muñeco que representa al reo ante las risas de todos, y en presencia de niños y niñas. Ya han tenido más que otra crítica e incluso denuncias, pero nada que como somos más listos que nadie, a lo nuestro, a fusilar gente.<br />  <br /> Se les olvida, o no, que en Andalucía los fusilamientos, simulados, de broma, o de chocolate, nos ponen los pelos de punta, al menos a los que nos sentimos demócratas. Se les olvida, que, a no muchos kilómetros de ahí, los fascistas fusilaban al Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante. También se les olvida que, a no demasiados kilómetros de ahí, con pocos días de diferencia, fusilaban a Federico García Lorca. Se les olvida, que las cunetas y tapias de cementerios de toda Andalucía están aún repletas de cuerpos de fusilados sin identificar. No. No es muy andaluz esto de ir fusilando gente, ni de broma.<br />  <br /> Al fusilar una efigie con rostro humano, de una persona real, se ataca a la convivencia, se deteriora la imagen de esa persona, cuando menos se intenta. Y se deteriora, se trastoca el sentido real de la fiesta, que era quemar al traidor Iscariote, quien ya no aparece en el acto, al ponerle el rostro de un ser vivo.<br />  <br /> Pero bueno, hoy se queman fotos del Jefe de Estado, de políticos, se queman muñecos, banderas y todo tipo de fetiches en el uso de la libertad de expresión, con la que se puede estar de acuerdo, o no, pero simular fusilamiento, es algo ya bastante más grave y, desde luego, poco digno. Lo peor, lo que sí debe ser investigado, es la colaboración de la Policía Municipal del pueblo de Coripe, repartiendo cartuchos, sean de verdad o fogueo, entre la población civil en medio de la calle. Esto si que me parece muy grave.<br />  <br /> Lo peor es que el alcalde, del PSOE, se define como “muy rojo”. Me cuesta mucho creer que, un alcalde de un pueblo de interior de Sevilla, que sea socialista, que se define como “muy rojo” se dedique a simular fusilamientos de nadie. O no es socialista y se la ha colado al PSOE, o es que el PSOE no mira ya a quién tiene en sus filas, pero peor aún es, hasta ahora, el silencio de los socialistas, tanto a nivel provincial como andaluz o estatal. ¿Qué opina de esto Pedro Sánchez? Pues lo mismo que opina de todo. Nada.<br />  <br /> Todo ello resultado de 40 años de gobiernos socialistas que solo han sabido crear una generación de andaluces alejados de los principios andaluces, que no son otros que la paz, tolerancia, generosidad y humanidad. 40 años de gestión socialista que no han sido capaces de sacar a Andalucía del paro y la pobreza, y que para colmo nos deja alcaldes como este personaje y en manos de la extrema derecha. Quienes siembran vientos, recogen tormentas.<br />  <br /> Esto no tienen nombre. Esto es un regreso a las cavernas, a la Andalucía de señoritos a caballo escopeta en mano, a la Andalucía más rancia. No, no tiene justificación alguna. Son una verdadera vergüenza para todos los andaluces y andaluzas. Andalucía está muy lejos de parecerse a Coripe y muy por encima de los modos de su impresentable alcalde.<br />  <br /> Pedro I. Altamirano @altamiranoMLG<br />  ]]></description>
	</item>

	<item>
		<title><![CDATA[Andalucía cómo clave y eje fundamental para un cambio territorial posible]]></title>
		<link>https://indirecte.larepublica.cat/pedro-i-altamirano/blog/19450/andalucia-como-clave-y-eje-fundamental-para-un-cambio-territorial-posible</link>
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		<pubDate>Sun, 17 Feb 2019 14:03:00 +0100</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Pedro I. Altamirano]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<div> <a href="https://www.lasrepublicas.com/2019/02/17/andalucia-como-clave-y-eje-fundamental-para-un-cambio-territorial-posible/"><strong>Article publicat al diari www.lasrepublicas.com </strong></a></div> <ul> <li> <strong>Origen, desarrollo y actual del nacionalismo andaluz, como iniciador del cambio</strong></li> </ul>  <br /> <a href="https://www.lasrepublicas.com/2019/02/17/andalucia-como-clave-y-eje-fundamental-para-un-cambio-territorial-posible/">Es evidente e indiscutible, que en las últimas décadas, el fracaso económico y social de Andalucía, es responsabilidad de los partidos estatales españoles, de forma muy especial, del Partido Socialista Obrero Español, y de aquello que los han mantenido, cuando de ese modo ha sido necesario.</a><br />  <br /> Esto ocurre porque en realidad, Andalucía no ha dejado de ser una colonia económica del resto de Estado español, ante la mirada complaciente de los sucesivos gobierno andaluces, y el ineficaz inexistente nacionalismo andaluz bajo las cadenas de la sumisión del andalucismo. Esto es de este modo porque, el andalucismo nunca quiso ni quiere asumir la valentía de cambiar sus tesis moderadas, y liderar un verdadero movimiento de liberación nacional andaluz.<br />  <br /> Es por ello que, para comenzar a poder labrar un futuro distinto para Andalucía, es necesaria regar a diario la semilla del nacionalismo andaluz, en buena tierra y con acceso a una buena fuente a agua fresca. Conocer los verdaderos motivos por los que el mismo no ha podido nacer hasta este momento, por mucho intento cargado de buenas intenciones que se hayan producido, pero con las buenas intenciones, a veces no son suficientes. Intentar construir un sentimiento nacionalista desde posturas radicales no es posible. El proceso de construcción nacional no se puede llevar a cabo desde una sola postura ideológica, pues un País es de obligado derecho para todos los nacionalistas andaluces, sean de izquierdas o derechas.<br />  <br /> Es necesario, por tanto, profundizar en las motivaciones peculiares de Andalucía, para comenzar a entender el fracaso del andalucismo, y la incapacidad de formalizar un verdadero nacionalismo andaluz. Hay que tener muy en cuenta, que han sido las desigualdades sociales y el injusto reparto de la tierra en Andalucía, la que ha provocado que la base obrera, se haya apoyado más en los movimientos anarquistas y el comunismo republicano, que en un andalucismo rancio y sin pulso de base obrera.<br />  <br /> Solo cuando solucionemos las tremendas desigualdades que aún persisten, tanto en las clases sociales y el reparto justo de tierras, que iguale más a los andaluces en un esfuerzo nacional común por encima de necesidades básicas de supervivencia, será posible el comienzo de un verdadero movimiento nacionalista soberanista en Andalucía. De ahí la importancia de la tierra, en contra posición de Vascos y Catalanes, con una base industrial inexistente en nuestra Nación, para el éxito o fracaso del nacionalismo andaluz.<br />  <br /> Recordar que la primera afirmación del carácter nacional de Andalucía se produjo en la Asamblea de Ronda de 1918 con la reivindicación de la Constitución de Antequera, pero es en Córdoba, donde se produce el Manifiesto de Córdoba de 1 de enero de 1919, donde la afirmación se concreta, de forma inequívoca, en reivindicar la abolición de los poderes centralistas depredadores, y se les pedía a los andalucistas una declaración expresa separatista del Estado que “conculca sin freno los fueros de la libertad” de los andaluces. Esto justifica la declaración que realiza Blas Infante a raíz del Manifiesto afirma “<em>Sentimos llegar la hora suprema en que habrá que consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España (…). Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los Pueblos extranjeros (…). Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen nacional</em>”.<br />  <br /> Por un momento el andalucismo Blas Infantiano estuvo en la línea del nacionalismo separatista por encima del “federalismo ibérico” que impedía el desarrollo del nacionalismo. Pero esa claridad de posicionamiento claro duro poco. El andalucismo se movía entre la declaración del Estado Libre de Andalucía a la afirmación del ideal federalista ibérico, esta última posición llevaría al andalucismo, bajo presiones ambientales, al federalismo orgánico Krusista, lo que justificaba el Estado Nación federal español cono la fuente de la soberanía. Con tanta vaguedad y vaivenes ideológicos y políticos era imposible que cuajara un verdadero nacionalismo andaluz.<br />  <br /> <a href="https://www.lasrepublicas.com/2019/02/17/andalucia-como-clave-y-eje-fundamental-para-un-cambio-territorial-posible/">Esa ambigüedad termina en 1931. El “Complot de Tablada” y las circunstancias que rodearon a las elecciones de ese año, en el que se vertieron muchas acusaciones sobre las tesis separatistas, empujaron, otra vez, a Blas Infante, y con él a los andalucistas hacia las tesis del federalismo orgánico, a la afirmación de la “unidad de la Patria española” y a la soberanía del Estado – nación, al regionalismo y al autonomismo.</a><br />  <br /> Tanta ambigüedad impidieron la elaboración de un discurso definido y claro. Su mensaje, ideologizado y complejo, se perdió entre las demás ofertas políticas y, lo que es peor, acabó confundido con las opciones republicanas centralistas. En todo caso, estos desajustes políticos e ideológicos, colocaban al andalucismo lejos del movimiento jornalero con el que pretendía coincidir y dejaba de lado, otra vez más, al nacionalismo andaluz.<br />  <br /> A la vista de todo ello, no es baladí afirmar que, hasta que el nacionalismo andaluz no renuncie al andalucismo, no habrá posibilidad alguna de que se formalice y cuaje una verdadera alternativa, eficaz herramienta política, para la libertad del pueblo andaluz. Continuar insistiendo en la tesis del andalucismo como herramienta política del nacionalismo, es seguir poniendo las cosas fácil al centralismo borbónico. Ya que, a la vista desde la desaparición del Partido Andalucista, víctima del fracaso del andalucismo, y del secuestro de los restos del mismo por parte de los partidos estatales, de forma más precisa  de PSOE y PODEMOS, lo invalidan de forma definitiva para la lucha por la soberanía de Andalucía y la libertad del pueblo andaluz.<br />  <br /> El nacionalismo andaluz debe abandonar el peregrinar ideológico, alejarse de los discursos contradictorios y los “postureos” elitistas ya que, por desgracia, aún en la actualidad, tales actitudes intelectuales chocan de forma frontal con el carácter radical igualitario y popular del anarquismo agrario andaluz. Esto no significa que el nacionalismo andaluz debe basarse en las ideas agrarias, sino que debe tenerlas muy presentes. Volvemos al nacionalismo como casa común de una estrategia de afirmación y construcción nacional, al margen de las distintas tesis ideológicas, pero, al mismo tiempo, teniendo en cuenta al mismo nivel y de forma e igualitaria a todas y cada una de ellas. Un espacio común amplio para los nacionalistas.<br />  <br /> Acercar el nacionalismo, abrirlo a las tesis comunistas y anarquistas son base importante para hacer comprender al sector agrario que, sus tesis son del todo compatibles y aceptadas dentro del nacionalismo andaluz. Que la lucha por un reparto más igualitario del campo, la dignidad del campo, del trabajador del campo se puede mantener desde el propio nacionalismo. Dar y reconocer la verdadera importancia que el campo tiene para Andalucía como Nación, hace que la participación del sector agrario andaluz en el proceso de construcción nacional, es de vita importancia, de tanta que no será posible sin su participación. Del mismo modo que convencer con hechos que, con un nacionalismo soberanista claro y comprometido con los problemas del campo andaluz, no hará falta refugiarse en tesis estalistas para la defensa de sus intereses, ya que será la herramienta del nacionalismo quien se capaz de comenzar a solucionar los problemas. El nacionalismo como solución y no como problema.<br />  <br /> Del mismo modo, ya que sin ello no será posible, es necesario atraer al esfuerzo de construcción nacional a los sectores sociales más socialdemócratas y liberales. No podemos construir un movimiento nacional sin tener en cuenta a todas los actores que deben intervenir en el mismo. El movimiento empresarial es determinante en todo el proceso.<br />  <br /> Los beneficios que produce Andalucía, debe permanecer en la mayor parte en la propia Andalucía, y no allá donde cotizan las actuales empresas buitre que los maneja con el permiso del Gobierno de Andalucía, más en estos momentos en manos de la derecha del IBEX35. Poner en manos de los andaluces las principales fuentes de riqueza de nuestra Nación, pasa por implicar a quienes son capaces de ponerlos a producir, hacerlos sostenibles y creadores de empleo estable y digno para los andaluces. <br />  <br /> Hasta ahora, Andalucía ha sido una colonia económica, y por tanto política, del resto del Estado español y de Europa. Es más podemos afirmar que Andalucía ha sido saqueada y colonizada por todos los pueblos que han ocupado el territorio. Fenicios y Romanos utilizaron Andalucía para la explotación de minerales, pesca y exportarlo al resto de pueblos llevándose los beneficios y no invirtiendo en Andalucía. Roma, a raíz de la “Lex Flavia Malacitana”, doto a Málaga de una cierta autonomía política y económica. No fue hasta la época de la Andalucía musulmana, desde la proclamada independencia del califato de Córdoba y la instauración de una Nación Libre, en la que la explotación de los productos andaluces se quedaron en Andalucía, lo que proporcionó el periodo de mayor cota de prosperidad económica, social y cultural de Andalucía. Lo que demostró ya entonces que, una Andalucía independiente y dueña de su sistema productivo es más que sostenible.<br />  <br /> Andalucía necesita un nacionalismo claro como herramienta para conseguir la emancipación económica, política y social. El nacionalismo andaluz debe dejar de pensar en el andalucismo Blas Infatismo, nos hace singulares con respecto al resto de nacionalismos modernos. Las tesis moderadas no han triunfado nunca. Esa singularidad del andalucismo solo ha logrado aislar el nacionalismo andaluz del resto de nacionalismos reales, y con poder de decisión en el resto del Estado. El andalucismo nos ha relegado a meros comparsas y, en algunos casos, al menosprecio del resto de nacionalismos que nos observan más como un problema, un impedimento para la consecución los objetivos finales. <br />  <br /> Asumir dichas responsabilidades. Reconocer el error del camino recorrido, iniciar el camino del verdadero nacionalismo, y acercarnos a las tesis de los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, pero desde la singularidad andaluza, son un primer paso para cambiar nuestra nefasta realidad, coger el verdadero peso específico que le corresponde a Andalucía por territorio y población y ganar el respeto del resto de naciones de la península.<br />  <br /> El esfuerzo por la soberanía y la independencia de la Nación Andaluza, en estos momentos históricos, está ligado de forma íntima con el esfuerzo del resto de las Naciones del actual Estado español. El esfuerzo del nacionalismo andaluz debe ser, como mínimo como los que más, nunca por debajo del mismo si queremos estar al mismo nivel de exigencia que el resto. Una Andalucía soberana e independiente como las que más, como paso previo a futuras soluciones federales o confederales.<br />  <br /> En Andalucía llevamos mucho atraso en el camino de la soberanía con respecto al resto, que debemos superar en el menor espacio de tiempo posible. Para ello, el proceso de unión temporal de todos los nacionalistas andaluces, en torno al proceso constitutivo, debe ser el primer paso para mandar un mensaje claro a los andaluces de que, el movimiento de liberación nacional ha comenzado. Del mismo modo, es irrenunciable potenciar los medios de comunicación propios, ya que en la actualidad, lo único que llega a los ciudadanos es lo que interesa que llegue desde Madrid. Comenzar a movilizar al pueblo en torno a la idea de una Andalucía libre, como medio de recuperar la Andalucía prospera, debe ser otro de las acciones determinantes. En este aspecto, es de igual importancia, el acercamiento del nacionalismo andaluz a resto de nacionalismos, para no seguir perdiendo espacio, peso y tiempo con respecto a ellos. Un ejemplo claro de dicho camino a realizar es la denominada “declaración de Despeñaperros” entre nacionalistas andaluces y castellanos, o la colaboración entre la Asamblea Nacional Andaluza, con la Asamblea Nacional Catalana. Solo desde una posición clara y en igualdad de obligaciones y derechos que el resto de naciones implicadas, los andaluces podremos ser útiles en la nueva configuración territorial de la península y de la Europa de los pueblo.<br />  <br /> El proceso del cambio del actual modelo territorial que, en principio pudiera ser un proceso de descolonización, no lo de forma clara. Los procesos de descolonización, por lo general son de territorios lejanos, abandonados de las metrópolis y sin representación ni peso alguno en lo político, social y económico. En el caso del Estado español, no se cumplen estas condiciones básicas para llamar descolonización al proceso, aunque la actitud del centralismo madrileño con respecto a la periferia sea del mismo calibre.<br />  <br /> El caso del problema territorial español, tiene los mismos orígenes y problemática que los de otros territorios cercanos, como puede ser el británico con Irlanda o Escocia, el Francés con los Corsos o el actual problema territorial Italiano. Ello se debe a que las fronteras de las actuales naciones reconocidas como tal en Europa, se formaron a base de intereses monárquicos y feudales, en vez de respetando la unidad de pueblos y culturas, como podemos observar de forma clara con el caso de Euskal Herria y su extensión natural en sur de Francia. El error de  construir la Europa, de las naciones en vez de la Europa de los pueblos a la que aspiramos.<br />  <br /> Clara esta la imposibilidad de lograr la independencia de Andalucía por sí sola en el actual panorama político y territorial de Estado español. O lo logramos juntos al resto, o no lo lograremos. Del mismo modo tampoco es el camino de la revolución, o de los movimientos armados como el vasco, a la vista esta el fracaso, y el daño producido a inocentes. La independencia de los territorios debe llegar, no hay otro camino posible, por el camino de la Ley, y el de las reformas territoriales desde la propia modificación de la Constitución del 78. De la Ley a la Ley.<br />  <br /> Ello conlleva un elevado grado de solidaridad interterritorial, claridad en la definición de ideas y objetivos, al mismo tiempo que mucha generosidad por encima de cualquier otra consideración. Impulsar la creación de una plataforma de trabajo político, con el objetivo de concurrir a las elecciones generales del Estado de forma conjunta. De ese modo lograr el mayor grupo parlamentario posible, para comenzar a forzar desde el propio parlamento, el comienzo de la reforma de la Constitución del 78, como primer paso para la reforma territorial. La presunta unidad que intentan representar los partidos estatales, debe ser contrarrestada con más unidad, aún si cabe, por parte de los reformistas. Evitar el enfrentamiento rupturista, y llevarlo al campo reformista. Reforma como medio de evitar la ruptura.<br />  <br /> Como paso previo, el reconocer la realidad de las naciones de componen el Estado. Superar como primer paso el estado de las autonomías por el reconocimiento de un Estado libre plurinacional. Por tanto esta reforma de declaración y aceptación previa, debe ir acompañada por el claro objetivo democrático, recogido en todos los manifiestos a favor de los derechos humanos y de los pueblos, como son los que recogen el derecho de autodeterminación de los pueblos, debe ser prioritario.<br />  <br /> Pactar una reforma constitucional que recoja tales derechos de los pueblos y armonice la cohabitación en una confederación de libre anexión, en igualdad de derechos y obligaciones como norma fundamental de convivencia, ayuda, crecimiento mutuo y defensa de intereses comunes. Dicha reforma constitucional debe recoger por tanto la libre anexión de los pueblos a la misma en referendos, tanto al tratado de anexión, como el de separación. La puerta de un estado común debe estar siempre abierta en ambas direcciones, a todos y cada uno de los miembros, por tedioso y complicado que pudiera parecer en principio.<br />  <br /> No será posible una hipotética federación de naciones, si no se garantiza el libre acceso a los derechos de autodeterminación de los pueblos. La unidad de la nueva reforma constitucional debe basarse en la libertad de los pueblo, como mayor garantía de pertenencia a la unidad por contradictorio que pueda parecer en principio. Garantizar la independencia y la libertad de cada uno de los miembros, como garantía de la unión.<br />  <br /> Ese debe ser el camino del nacionalismo andaluz. Conseguir la independencia que nos corresponde como Nación y decidir por parte de nuestro pueblo la pertenencia o no al Estado de la Unión. Una Andalucía libre y soberana desde y por la Ley.<br />  <br /> <strong>Pedro Ignacio Altamirano</strong><br /> <strong>@altamiranoMLG</strong><br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  <br />  ]]></description>
	</item>

	<item>
		<title><![CDATA[Andalucía no ha dejado de ser de izquierdas, ha dejado de votar.]]></title>
		<link>https://indirecte.larepublica.cat/pedro-i-altamirano/blog/19278/andalucia-no-ha-dejado-de-ser-de-izquierdas-ha-dejado-de-votar</link>
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		<pubDate>Mon, 03 Dec 2018 00:54:00 +0100</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Pedro I. Altamirano]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando los partidos españolistas se dedican hacer política española en elecciones andaluzas, aburren. Cuando el PSOE-A lleva 40 años de pobreza, corrupción y todo lo esconde en la política anti catalana, aburre. Cuando los partidos de derechas andaluces se dedican a criticar la política catalana en vez de dar respuesta y propuestas a los problemas de Andalucía, aburren. Cuando el invento intragable denominado Adelante Andalucía, se presenta como alternativa a la izquierda andaluza sin serlo, aburre. Cuando un pueblo se aburre, no vota. Resultado: un 42% de andaluces y andaluzas que se han quedado en casa aburridos y cansados que le tomen el pelo.<br />  <br /> Cuarenta años de política de adormecimiento, de paralización e inmovilización por parte del PSOE-A hacia el pueblo andaluz, tiene estas cosas, que el pueblo se duerme, y cuando la izquierda duerme, la derecha gana, y ¡qué derecha ha despertado! La peor de las derechas posibles.<br />  <br /> Pero si lo del PSOE-A ya se veía venir, lo mismo ocurría con Adelante Andalucía. La unión de Podemos e Izquierda Unida, con Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza, son el ejemplo claro que, en política, 2+2 no son 4, sin que pueden ser 3. Y en este caso, la unidad de 4, han sido -3 ¡Un desastre! Han intentado engañar a los andaluces con la bandera andaluza y disfrazados de andalucistas, pero, ese truco ya lo hizo el PSOE-A y los andaluces ya se lo saben. No han picado.<br />  <br /> Esta unidad, ha secuestrado el debate de la izquierda, centrar el debate en la izquierda, y no, tal como ha ocurrido, que todo el debate se ha centrado, ordenados desde las sedes centrales de Madrid, en el debate españolista, y ahí, frente al potente debate del PP, Ciudadanos y Vox, la obsoleta izquierda andaluza ha perdido la batalla.<br />  <br /> Un pueblo andaluz que no ha dejado de ser de izquierdas, sino que ha dejado de votar, ante la falta de un referente claro en la izquierda. Una izquierda falta de propuestas claras para Andalucía en clave andaluza. No se puede hacer una campaña electoral andaluzas y no hablar de Andalucía. No se puede hacer una campaña andaluza y hablar de la política española y fomentar el odio entre andaluces y catalanes. No se puede ofender al pueblo andaluz y esperar que, ante todo esto, los andaluces y andaluzas vayan a votar a unas urnas que no ha considerado suyas.<br />  <br /> La derecha que llega a Andalucía es una derecha prestada, al socaire del abandono y aburrimiento, de una escandalosa abstención, una derecha que crece bajo el odio, el anti catalanismo, anti republicanismo, cavernícola y anti social, una derecha que durará en Andalucía lo que tarde en tomar el relevo de la izquierda españolista una izquierda soberanista.<br />  <br /> Ello, trae, y no hay que ser un gran analista político para verlo, una verdadera oportunidad histórica para la izquierda republicana y soberanista andaluza, esa izquierda que no se ha presentado a estas elecciones, pero que, sin duda, está llamada a ocupar el lugar de que la fracasada izquierda españolista ha dejado abandonada de forma trágica.<br /> Andalucía en Marcha tiene el deber, la obligación moral de coger la bandera de la izquierda andaluza, del republicanismo andaluz, del soberanismo andaluz y, desde un proyecto claro para Andalucía, de izquierdas y soberanista, y devolver la ilusión al pueblo andaluz, para llevar a Andalucía donde merece, que no es otro lugar que la plena soberanía andaluza, para recuperar nuestra democracia, libertades y riqueza que siempre nos han impedido desde el españolismo más rancio.<br />  <br /> Pero del mismo modo, debe servir de advertencia al republicanismo del resto del actual Estado español “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Lo ocurrido en Andalucía debe ser un llamado a la reflexión. Llevo tiempo pidiendo unidad de acción de todos los partidos republicanos soberanistas, que solos no podemos, que la derecha estatal es muy fuerte, con mucho poder y decidido, no solo a impedir el derecho a decidir de los pueblos, sino a cargarse el actual estado de las autonomías. O caminamos juntos o perdemos todos.<br />  <br /> Pedro I. Altamirano<br />  ]]></description>
	</item>

	<item>
		<title><![CDATA[Catalunya no conseguirá la independencia sin el apoyo de los andaluces]]></title>
		<link>https://indirecte.larepublica.cat/pedro-i-altamirano/blog/19249/catalunya-no-conseguira-la-independencia-sin-el-apoyo-de-los-andaluces</link>
		<comments>https://indirecte.larepublica.cat/pedro-i-altamirano/blog/19249/catalunya-no-conseguira-la-independencia-sin-el-apoyo-de-los-andaluces</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Nov 2018 11:55:00 +0100</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Pedro I. Altamirano]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El mayor error humano es no querer comprender. Le sigue, muy a la zaga hablar sin conocimiento de lo que habla. Por decir, ya lo dijo Mao: “<em>Quien no se informe, que no hable</em>”; lo cual no es una invitación a no hablar, como lo interpretan los voluntarios desinformados malintencionados, sino a informarse. Es el mejor camino para no errar, para no crear conflictos innecesarios. Porque, <em>aunque la solidaridad es la ternura de los pueblos</em>, ni siquiera es necesaria para saber que, <em>juntos somos más fuertes</em>. Sin discusión. Sin duda. Pero sólo lo entenderán, hoy como ayer, quienes tienen interés en informarse para poder hablar con propiedad. Si hay un pueblo, una nación que ha peleado por su independencia a través de los siglos, este es, sin duda alguna, Andalucía, el pueblo andaluz.<br /> <br /> Vamos a tomar nota: La Oróspeda e Híspalis, 570; Arunda, Híspalis, Astigi, Carmo y Emérita Augusta, 580 a 582.; la Betica, 711; Sagrajas, 1086; Alarcos, 1195; conquistados por ejército conjunto de Castilla-León, Aragón-Cataluña, Portugal, Navarra, Francia, Sacro Imperio y Papado entre 1245 y 1492, asedio y masacre en Málaga, 1486; las Alpujarras, 1568 a 1571; Revuelta de El Halcón, 1580; República de Andalucía, 1641; Marcha de la Penibética de las mujeres de Casares 1750; Revueltas del pan (varias); Junta Suprema de Sevilla, 1808; Rafael Pérez del Álamo (De Arahal a Loja), 1829; Movimiento juntero, con Junta Suprema en Andújar, 1835; Revolución Gloriosa, 1868; Cantonalismo, 1873; Pacificación de Andalucía, de Pavía, 1876; Constitución Federal de los cantones andaluces, 1883(*); Centros andaluces, 1915; Primer Proyecto de Estatuto, 1917; Junta Liberalista de Andalucía, 1931; Presentación proyecto de Estatuto, 1935; Campaña pro-Estatuto 1936 (votación prevista para septiembre). Votación Autonomía por el articulo 151 de la Constitución, 1980, aprobado por el 93% de los votos emitidos.<br /> <br /> Son sólo algunos de los momentos, de los hitos más importantes de una historia de revoluciones, de rebeliones, todas alentadas por el sentimiento de INDEPENDENCIA, por no aceptar el papel de tierra conquistada. Todas han recibido la más dura represión; todas han sido ahogadas en sangre, en mucha sangre, una vez tras otra (**). Incluso en la Manifestación del 4 de diciembre de 1977, con un asesinato sin aclarar cuarenta años después. Si en el reino de España alguna de las naciones incluidas ya sea voluntariamente o a la fuerza, se ha rebelado en reclamación de su independencia y ha sufrido represión dura, muy dura, esta ha sido Andalucía. Las rebeliones andaluzas no han sido nunca para cambiar un rey por otro (como la guerra de sucesión) ni para anexarse a Francia ni a ningún otro país, tampoco para conquistar una República española, federal o confederal, sino una República Federal Andaluza, que es muy distinto. Ojo, que en la relación anterior, no están las múltiples revoluciones y levantamientos campesinos. En 1935 la Junta Liberalista ya avisó, y lo dejó escrito su líder, Blas Infante, que las cañas se volverían lanzas y Andalucía debía “<em>separarse de esta España que nos desprecia</em>”.<br /> <br /> Cuestión distinta es que, tanta represión, tanta sangre, tanta hambre provocada, inducida por el poder centralista para beneficiar a otros, y tanta propaganda, desde la escuela a los medios de comunicación, haya llegado a adormecer el espíritu revolucionario de muchos andaluces. Pero toda situación inducida es reversible. Y en el siglo XXI ha renacido el mismo sentimiento que alentó a los andaluces en todas las ocasiones anteriores.<br /> <br /> Pero esto no pretende ser una lección de historia, que por otro lado siempre es, debería ser de agradecer, es una afirmación rotunda, contundente, del sentimiento andaluz por recuperar nuestro Estado, nuestra República, nuestra independencia. Desde este aporte histórico, las naciones, no son territorios, sino culturas, los pueblos, el pueblo, podemos afirmar, y que nadie se ofenda, ya que al actual pueblo de Catalunya merece todo el mérito, todo el reconocimiento por su indudable lucha por su independencia, pero del mismo modo y/o al mismo tiempo, por la lucha por la libertad y la democracia de todos, que si Catalunya se encuentra en estos momentos en el momento que está, no es sólo mérito catalán, que repetimos, es mucho y de agradecer, sino al verdadero peligro que suponen Andalucía y Euskadi para la integridad del actual Estado español.<br /> <br /> El actual Estado español, dedicado a vigilar los movimientos vascos, y por otro lado, entretenido en controlar, machacar cualquier intento andaluz por recuperar el espíritu independentista de Blas Infante, y desarmar el movimiento del “cura” Diamantino García Acosta, fundador del SOC (Sindicato Obrero del Campo) y los movimientos nacionalistas del entonces Partido Socialista de Andalucía (PSA), después Partido Andalucista (PA). Miedo, como siempre mucho miedo a que el pueblo andaluz levantara la bandera verde y blanca del “volver a ser lo que fuimos” que dicta nuestro actual himno, que no es otra cosa que el “volver a ser independientes y prósperos”, se olvidó de la Catalunya de Tarradellas y de Jordi Pujol, esos que, en teoría daban apoyo a los Gobiernos de España a cambio de pasta: estabilidad a cambio de pesetas antes, euros después.<br /> <br /> Esto es más que evidente, Catalunya, al menos en apariencia, parecía estar “controlada”, no representaba ser ningún peligro para la integridad del territorio “nacional español” siempre que, a cambio de inversiones, apoyara, y eso es de verdadero peso para la historia, sucesivos gobiernos de España, y de paso, en el mismo paquete, se afianzaba la Corona de España. Sí, Catalunya sostuvo muchos lustros, a los gobiernos de este modelo de España. Quizás si no hubiese aportado tanto apoyo, hoy estaríamos todo más avanzados en las libertades.<br /> <br /> Pero del mismo modo hay que reconocer que se supo aprovechar, de modo magistral, tan calma política y falta de control político español, para hacer los deberes. Mientras que España miraba por un ojo y luchaba contra ETA y por el otro, con la inestimable ayuda del PSOE, apagaba cualquier intento de organización nacionalista andaluz, Catalunya hacia los deberes: inmersión en la lengua catalana, profundizaba en la cultura e identidad nacional catalana, y un largo etcétera que hoy vemos y compramos. Una magistral utilización de los recursos catalanes en el bien del pueblo de Catalunya. Esto es innegable a la vista de los resultados en la educación, conciencia y movilización del pueblo catalán.<br /> <br /> Este saber jugar con los tiempos es, repetimos, magistral y de admiración. Pero ello no garantiza, y a los hechos me remito, ni la independencia, ni mucho menos la República. Una cosa es hablar o el voluntarismo, y otra bien distinta la conclusión de los hechos. En este terreno, los responsables del proceso hacia la República han fracasado de forma clara. Se habló demasiado al pueblo, se le prometió el cielo, la independencia, la República. Se sacó a la mitad de los catalanes y catalanas a la calle, se les convocó a un referendo en que, las fuerzas policiales españolas, les partió la cara de forma literal, se escenificó la Declaración Unilateral de Independencia, y, a la hora de la verdad, nada, marcha atrás, para decepción de todo un pueblo en la calle dispuesto a todo, incluso a dar su vida por la República Catalana. Si nos permiten un exceso, diremos que, el pueblo, como siempre, estuvo y está, muy por encima de sus representantes, ese pueblo que no merece unos políticos que dan la razón al Gobierno de España, ese que dice que Catalunya sigue sin ser un verdadero peligro para la integridad del territorio español. No por el pueblo, sino por sus dirigentes.<br /> <br /> Es por ello, por todo ello, y desde el respeto máximo, admiración y apoyo al pueblo de Catalunya por demostrada determinación en la lucha por la República Catalana, disentimos de forma clara de lo expresado por el admirado y respetado Ramón Cotarelo cuando afirma “<em>la independencia de la República Catalana será obra de los/as catalanas/es y no depende de avatar alguno en el vecino reino, ni siquiera el de que deje de ser reino para transformarse en República</em>”. La República Catalana será, como cualquier República que se precie, obra del pueblo de Catalunya, pero eso no significa, ni certifica de modo alguno que el resto de pueblos que compartimos el suelo de la península Ibérica, seamos menos pueblo, menos República, ni menos independentistas que los catalanes. Los Andaluces no somos, ni queremos formar parte de ningún reino desde el último reino que fuimos, el de Granada. Queremos nuestra independencia, nuestra República, por la que siempre hemos luchado y lucharemos. No queremos dejar de ser reino para transformarnos en republicanos españoles, queremos ser Republicanos sí, pero republicanos andaluces, ya que Andalucía, tenga esto muy en cuenta, no es como las demás, sino como la que más, detalle este que creemos desconoce y debería conocer y ser consciente de ello, antes de tratar a Andalucía como a las demás.<br /> <br /> Permita otro exceso, Catalunya nunca consiguió, ni ha conseguido, ni por desgracia conseguirá la República por sí misma. Hecho este que, repito, está y ha quedado más que claro. Es momento que aquellos que aún continúan en esa fantasía, levanten la mirada del ombligo y miren alrededor. Hay Republicanos independentistas en Euskadi, Galicia como usted afirma, pero del mismo modo en Andalucía y Canarias. Si Canarias que, cuando en otros territorios el pensamiento de independencia era vago, un señor llamado Antonio Cubillo, ya en 1964 crea el Movimiento por la Autodeterminación del Archipiélago Canario MPAIAC, a la que tanto le debemos los demócratas por sus emisiones desde Argel de su “La Voz de Canarias Libre”.<br /> <br /> Son muchos los intentos de independencia sin ningún resultado, y seguiremos por ese camino de la unilateralidad, sin resultado alguno para ningún territorio. Nos enfrentamos con un Estado, si, un Estado que nos oprime, y como cualquier Estado, con todas y cada una de las armas que los Estados tienen: Poder Judicial, Ejército, medios de comunicación públicos, fuerza pública y muchos recursos económicos. Por todo ello, cualquier intento de independencia unilateral es, y será imposible. O nos apoyamos todos y cada uno de los territorios que nos queremos independizar de España, por pequeño que pudiera parecer, la fuerza no la dan los números, sino la determinación, o ni Catalunya, ni Euskadi, Galicia, Canarias o Andalucía lo conseguirá por sí solas.<br /> <br /> En por todo ello, y con la generosidad que siempre nos ha caracterizado, los andaluces ofrecemos una vez más nuestra mano tendida en un doble sentido: en primer lugar, para apoyar todos los movimientos liberadores de todos los pueblos del mundo. Y, con más motivo, a los más cercanos. Y en segundo lugar porque nos podemos y nos debemos apoyar mutuamente. Porque, lo diremos una vez más, juntos llegaremos antes y más lejos. Quien sólo vea un intento de apoyarnos en un movimiento emancipador, estará dejando a la vista su egocentrismo, su ausencia de sensibilidad y su insolidaridad, porque el egoísmo, ciega. Será su exclusivo problema, y exclusiva culpa. Por fortuna para todos y para todo, Cataluña no desprecia a Andalucía, como hacen algunos iluminados crecidos en el absurdo. Aunque nuestro movimiento sea aún menor que el de Cataluña -tampoco el de Cataluña era tan fuerte hace sólo veinte años- tiene la misma ilusión, el mismo derecho y los mismos o más motivos, como ya se ha reseñado, porque, aunque cada caso tenga un tratamiento, en ambos hay en común más de lo que separa. Sólo los ciegos voluntarios, sólo los egoístas no querrán verlo. Allá cada cual con su conciencia y con su consciencia.<br /> <br /> <em>Rafael Sanmartín // Pedro I. Altamirano</em><br /> <strong><em>Asamblea Nacional Andaluza</em></strong><br />  <br /> <strong>(*) Conocida como “Constitución de Antequera”, dice en su artículo 1º:</strong><br /> “<em>Andalucía es soberana y autónoma; se organiza en una democracia republicana representativa, y no recibe su poder de ninguna autoridad exterior a la de las autonomías cantonales que le instituyen por este Pacto</em>”.<br /> <br /> <strong>(**) Como ejemplo gráfico, baste el informe presentado por D. Juan de Austria a su hermanastro Felipe II, en el que afirma “haber sentido náuseas, haberle repugnado”, verse obligado a cumplir la orden recibida del rey.</strong><br />  <br />  <br />  <br />  ]]></description>
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		<title><![CDATA[Pablo Iglesias a cara o cruz con Andalucía]]></title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jul 2018 21:44:00 +0200</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Pedro I. Altamirano]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> Al líder de Podemos le ha surgido un verdadero problema en Andalucía, esa Andalucía a la que todos los líderes nacionales, sean de la formación que sea, quieren sumisa y calladita.<br />  <br /> El problema de Pablo se llama Teresa, es mujer guerrera, de esas mujeres con capacidad de cambiar las cosas y el entorno que la rodea; una mujer que se asemeja mucho a la propia Andalucía, al pueblo andaluz, que parece inofensivo… hasta que deja de serlo. Teresa Rodríguez ha sabido leer, a la perfección, el momento que vive Andalucía, la necesidad de recuperar el mayor autocontrol político posible para Andalucía dentro del mismo Podemos, para alcanzar las mayores cotas de poder autonómico andaluz. Para ello, necesita abrir Podemos al resto de formaciones políticas andaluzas, agentes sociales y sindicales, más autonomía para poder liderar el cambio andaluz, y sacar al PSOE de Andalucía de la Junta.<br />  <br /> Dicho movimiento se llama <a href="http://www.adelanteandalucia.org"><strong>“Adelante Andalucía” </strong></a>un proceso que lleva de la mano a Antonio Maillo, líder de Izquierda Unida y por tanto participante de Unidos Podemos. Teresa y Antonio se han puesto manos a la obra para dar el mayor poder político andaluz, y llamado al resto de andaluces a participar en el proyecto. Pero, a la dirección nacional de Podemos, que preside Pablo Iglesias, no le ha gustado nada que Andalucía pueda respirar por si sola.<br />  <br /> Madrid comienza el contraataque y designa a Isabel Franco, apoyada por el líder histórico del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Diego Cañamero, como alternativa “oficialista” a Teresa Rodríguez. No deja de tener gracia que un líder anticapitalista como Cañamero, avale a quién se enfrenta a Teresa Rodríguez, líder anticapitalista, del mismo modo que se ponga al lado de la opción centralista que representa Isabel en contra de la opción andaluza de Teresa. Ver para creer.<br />  <br /> La partida está en la Mesa, y el futuro del proyecto “Adelante Andalucía” en el aire, a expensas de los resultados de las primarias. Pero no solo está el proyecto en juego, hay muchas más cosas y personas en juego, porque veamos. Sí gana Teresa Rodríguez, seamos claros, pierde Pablo Iglesias, por mucho que intente alejarse del proceso para que salpique lo menos posible, ya que no tendrá otro remedio que conceder a Teresa la federación andaluza de Podemos con la máxima autonomía posible, y por tanto luz verde al proyecto “Adelante Andalucía”, claro qué, en este caso, menudo papelón para el propio Pablo a nivel nacional, y que decir en la situación que queda Diego Cañamero en Andalucía, un horror.<br />  <br /> Por el contrario, si la que gana es la opción madrileña de Isabel Franco, el problema lo tendrán, Teresa Rodríguez por un lado y Antonio Maillo por partida doble. Teresa tendrá dos opciones, o bien se resigna y vuelve a las tesis centralistas de Pablo Iglesias, o bien, se desvincula de Podemos y crea una nueva fuerza política en torno al andalucismo. Opción que en si misma debilitaría mucho a Podemos en Andalucía y potenciado el andalucismo en tormo a “Adelante Andalucía”. El caso de Antonio es más complicado, ya que deberá decidir si continuar con el apoyo a Teresa y su proyecto, o vuelve a las directrices de Izquierda Unida con Podemos y, por tanto, iniciar la colaboración con Isabel Franco.<br />  <br /> Unas primarias andaluzas de Podemos, donde todos y todas, se juegan muchas más cosas que un “simple liderazgo” autonómico. Está en juego, un verdadero poder andaluz de izquierdas confederal y republicano, que sea capaz de cambiar el paso de Andalucía, o el continuismo centralista de Pablo. Pero del mismo modo, también está en juego el nacionalismo andaluz, ya que, de los resultados de las mismas, o bien se podría abrir una puerta a la confluencia con los sectores más independentistas del andalucismo, y empujar juntos parte del trayecto, si es que las tesis de Teresa resultan ganadoras, o en caso de resultar la perdedora, podría abrirse otra vía de colaboración más profunda entre nacionalistas, andalucistas y anticapitalistas. Unas primarias de Podemos en definitiva que, de un modo u otro, cambiará la política de izquierdas, y andalucistas, que falta hace.</p>  <br /> <strong>Pedro I. Altamirano</strong>]]></description>
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